Empieza por el coste real, no por el filamento
El filamento es la parte más visible del coste y casi nunca la más grande. Si fijas el precio solo con él, te estás regalando todo lo demás.
Antes de pensar en el precio, apunta todo lo que cuesta producir una pieza:
- Material: gramos por precio del kilo, más lo que se tira al cambiar de color.
- Electricidad: horas por consumo medio por precio del kWh.
- La impresora: lo que costó repartido entre las horas que va a durar.
- Desgaste: boquillas, correas, cama y mantenimiento.
- Impresiones fallidas: las malas las pagan las buenas.
- Tu tiempo: preparar el archivo, quitar soportes, lijar, pintar y empaquetar.
- Embalaje y, si lo pagas tú, el envío.
Del coste al precio: el margen va sobre el precio sin IVA
Un error muy común es sumar un porcentaje al coste. Un 30 % sobre el coste no es un 30 % de margen: es menos. Lo que importa es qué parte de lo que cobras te queda como ganancia.
Ejemplo. Una pieza de 100 g (rollo a 20 € el kilo) que tarda 5 horas, con tu tiempo a 12 € la hora durante 15 minutos, un 5 % de fallos, 0,50 € de embalaje y 1,50 € por cada hora que la impresora queda ocupada cuesta unos 14,25 €. Para ganar un 30 % del precio sin IVA, con el IVA del 21 % incluido en el precio, hay que cobrar 24,63 €: de ahí, 4,27 € son IVA, 20,36 € son el precio sin IVA y 6,11 € son tu beneficio.
La calculadora hace esta cuenta con tus datos y te da también el precio mínimo, por debajo del cual pierdes dinero.
La comisión sale del precio que paga el cliente
Si vendes a través de una plataforma, la comisión se calcula sobre lo que paga el comprador, no sobre tu coste. Eso obliga a subir el precio algo más que el coste más el margen. Mira siempre las condiciones actuales de la plataforma, porque cambian.
Si vendes en mano o por tu web sin comisión, déjala en cero. Si una pasarela de pago te cobra un porcentaje más una cantidad fija por venta, pon las dos.
Mira lo que cobran otros, pero no copies el precio
Conocer lo que cobran otros vendedores te dice hasta dónde acepta pagar el mercado. No te dice si ese precio te deja algo. Si el mercado paga menos que tu precio mínimo, la respuesta no es vender a pérdidas: es bajar el coste (menos tiempo, menos fallos, otro material) o dejar de vender esa pieza.