La cuenta
El coste de luz de una impresión es el tiempo que está imprimiendo, multiplicado por el consumo medio de la máquina en kilovatios y por lo que pagas el kilovatio hora: horas × kW × €/kWh.
Ejemplo. Una impresión de 10 horas con un consumo medio de 0,15 kW gasta 1,5 kWh. Con el kWh a 0,15 €, son unos 0,23 € de luz.
Mide el consumo medio, no el máximo
La potencia de la ficha técnica es el máximo, que se alcanza sobre todo al calentar la cama y el extrusor. Durante la mayor parte de la impresión la máquina consume bastante menos, así que usar el máximo te hace sobrestimar el coste.
La forma fiable de saberlo es un enchufe medidor: pon la impresora a imprimir una pieza larga, anota los kWh que marca al terminar y divídelos entre las horas. Ese es tu consumo medio real. Cambia con el material, la temperatura y si la máquina tiene cámara cerrada, así que conviene medirlo con lo que más imprimes.
Qué precio del kWh poner
Mira tu factura: lo que cuenta es el precio del kWh que de verdad pagas, con el término de energía y los impuestos que correspondan, no solo el precio del mercado mayorista. Si tienes tarifa por tramos horarios, imprimir en los tramos baratos baja el coste de las impresiones largas.
Cuánto pesa en el coste total
En una pieza normal, la luz suele ser una parte pequeña del coste frente al material y a tu tiempo. Aun así, en una granja de impresoras o con impresiones de muchas horas deja de ser despreciable. Por eso la calculadora la separa en su propia línea: para que veas cuánto es en tu caso.