Empieza por lo que ya pagaste, no por lo que te gustaría sacar
El coste de la prenda —comprada suelta o repartida desde un lote— es tu suelo, no tu objetivo. Vender por debajo de coste de forma sistemática no es un error puntual, es un negocio que no cierra números por mucho volumen que muevas.
Si compraste por lotes, reparte el coste del lote entre las prendas antes de decidir el precio de cada una; vender la pieza más vendible del lote a precio de saldo suele significar subvencionar sin saberlo al resto de prendas que no se van a vender tan rápido.
El estado real pesa más que la marca
Una prenda de marca reconocida con una mancha visible o una costura suelta rinde peor de lo esperado si el defecto no se declara desde el principio: genera negociaciones a la baja o devoluciones que cuestan más que haber bajado el precio inicial en su justa medida.
Al revés también es cierto: una prenda sin marca pero en estado impecable, bien fotografiada y con la talla exacta indicada, puede competir mejor de lo que parece a primera vista.
La demanda cambia con la temporada, el precio no tiene por qué quedarse fijo
Una prenda de abrigo publicada en primavera compite peor que la misma prenda publicada en octubre, aunque el resto de factores no cambien. Revisar periódicamente el precio de las prendas de temporada —sin cambiarlo a ciegas ni de forma automática— suele mover más stock que bajar precio de forma generalizada.
Usa un rango, no un número cerrado, como punto de partida
Fijar mentalmente un precio mínimo y uno objetivo antes de publicar te da margen para aceptar una oferta razonable sin tener que recalcular sobre la marcha si te compensa. Herramientas de tasación asistida por IA pueden proponer ese rango inicial a partir de fotos y estado, pero la decisión final —y la responsabilidad de que el precio tenga sentido— sigue siendo tuya.
Vuelve a mirar el precio cuando la prenda lleva tiempo sin moverse
Un precio que no generó ningún interés en varias semanas rara vez lo va a generar de repente sin cambiar algo: precio, fotos o descripción. Revisarlo con calma es mejor que dejarlo estancado indefinidamente ocupando espacio de inventario y capital inmovilizado.